sábado, 21 de julio de 2007

Casas de Real

Hace ya unos meses que comenzaron a trasladar antigüedades de un sitio a otro, tiempo hace desde que Rafael decidió jubilarse y dejar atrás su querida Calle Real, comenzó viviendo a la altura del Arco para más tarde adquirir una casa de su propiedad unos metros más arriba, Calle a la que él junto a otros vecinos entre los que está mi padre dieron vida, se la dieron en Feria, en Navidad, en Semana Santa.
Descolgó sus geranios en Primavera y al mosaico de la Virgen del Mar cual preciado tesoro le buscó nueva ubicación en un costero pueblo Almeriense.

Ese mosaico que quedó reflejado para siempre en el cartel de la Hermandad del Prendimiento del año 2007, junto al Cautivo la Virgen del Mar, Rafa se declaró Mercedario y del Cautivo, es por eso que los Miércoles Santo se dedicaba la mañana entera a deshojar rosas y claveles para demostrar su cariño a la Hermandad.

Hoy día 21 de Julio la fachada de la casa de la que hablo y otras dos colindantes se quedaron en nada, para dar paso a una construcción moderna, lo que viene siendo habitual en Almería, detractores de nuestras construcciones antiguas, caracterizadas por querer hacer cosmopolita una Calle que no está hecha para estos cambios.


El Próximo Miércoles Santo no veremos sus balcones engalanados, como nos tenía acostumbrados, ni habrá una cata de dulces en el descansillo de su escalera, faltará ese momento clave cuando son las 4 de la tarde y desde el balcón me desea que todo salga bien, y yo asiento con la cabeza y le contesto que en unas horas la Señora bajará para volver a verlo, a él y a la Calle entera.


La Calle se queda huérfana de casas con saber añejo, de casas pintadas de un azul peculiar, se esfumó el olor a rancio del anticuario, platos, abaniqueras, tresillos...
Una lástima.

1 comentario:

José María dijo...

Muy bien por tu comentario acerca de estos sucesos, que sin a penas darnos cuenta van transformando nuestra Almería, y con ello envolviendo el tapiz que guarda la memoria acerca de nuestra infancia. Casas como esta han constiuido el escenario en el que ibamos creciendo y configurando la visión de una Almería que queriamos. Una verdadera lástima. Vivimos épocas de destrucción del pasado, en lugar de cuidar, fomentar, y sacarle provecho a lo que nos ha dejado nuestra historia más reciente. Gracias por poner en conocimiento este hecho acaecido en el Barrio que nos vio nacer. José María Martínez